La terapia EMDR se centra en recordar las experiencias traumáticas que contribuyeron al desarrollo de una patología o trastorno. Consiste en abordar la memoria traumática con estimulación bilateral, (auditiva, visual o kinestésica) y así favorecer la conexión entre los dos hemisferios del cerebro, lo que reduce la carga emocional y ayuda a procesar mejor la información.

El objetivo de esta terapia es encontrar y afrontar experiencias traumáticas, ofreciendo una nueva perspectiva al tratamiento de esta patología. A través de esta terapia se procesan experiencias pasadas y se resuelven emociones asociadas a ellas. Las situaciones que amenazan la vida, la integridad física o la salud mental de una persona, bloquean el sistema y provocan síntomas como miedo, dolor, tristeza, … Si estos acontecimientos no se tratan, provocan trastornos (depresión, ansiedad, TOC, disfunción eréctil, fobias, adicciones, TCA, etc.).

En definitiva, la terapia basada en EMDR se utiliza para mejorar la calidad de vida de las personas.

Cuando perdemos a un ser querido, experimentamos una serie de síntomas conductuales, cognitivos, emocionales y fisiológicos desagradables. Este proceso, conocido como "duelo", ocurre de manera universal y genera un gran malestar en las semanas y meses posteriores a la pérdida. Estos síntomas suelen disminuir en intensidad a medida que se acepta la muerte y sus consecuencias. 

La mayoría de las personas logran superar el duelo con el tiempo y continuar con sus vidas diarias sin mayores dificultades. No obstante, existe un grupo minoritario que experimenta reacciones que perduran a largo plazo y afectan su cotidianidad, generando lo que se conoce como "duelo complicado o patológico". Los síntomas comunes incluyen la tristeza intensa, la pérdida de interés en actividades cotidianas, la dificultad para concentrarse, el sentimiento de vacío y la falta de energía. Además, puede haber cambios en el apetito y en el sueño, irritabilidad, sensación de culpa, baja autoestima y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio. El duelo complicado puede durar más tiempo de lo usual y puede interferir significativamente en la vida diaria de la persona afectada.

Es importante buscar apoyo y ayuda profesional si se están experimentando estos síntomas.

El 2 de noviembre se celebra el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en las escuelas, que también incluye el ciberacoso. Es destacable la estrecha relación entre la violencia escolar y la salud mental, bajo el lema "No al miedo: erradicar la violencia escolar para promover la salud mental y el proceso de aprendizaje".

La preocupación por la salud mental y el bienestar de los estudiantes sigue en aumento a nivel mundial, especialmente tras la pandemia de COVID-19, la cual causó efectos devastadores en esta población. Se espera que las escuelas ofrezcan un entorno seguro y adecuado para el crecimiento y desarrollo, tanto de los estudiantes como de los docentes. No obstante, los hechos indican que esta premisa no es válida en todo momento. Para muchas personas, la escuela se transforma en un espacio donde  los miembros de la comunidad educativa son víctimas de la violencia y el acoso.

La estrecha relación entre la salud mental y los actos violentos cometidos en las escuelas causa grandes problemáticas. Es innegable que vivir situaciones de violencia, acoso y discriminación en la escuela puede causar trastornos mentales y perjudicar el proceso de aprendizaje. Por otro lado, sentirse seguro en el entorno escolar está directamente vinculado a tener una buena salud mental y obtener mejores resultados académicos. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de acabar con la violencia y mantener la salud mental en las escuelas, para garantizar que los estudiantes puedan aprender y crecer en entornos seguros y favorables.

 

Con la llegada de esta estación nuestro estado de ánimo se puede ver afectado percibiendo unos niveles mayores de tristeza, apatía, falta de energía, irritabilidad, desesperanza, ansiedad, problemas de sueño. El trastorno que se vincula directamente con el cambio de estación, es el Trastorno Afectivo Estacional, siendo este un tipo de depresión.
Entre otros factores que lo pueden causar están las menores horas de luz, lo que produce cambios a nivel hormonal y de neurotransmisores, con una producción menor de melatonina y serotonina, conocida como la hormona de la felicidad.
Y a ti, ¿ te afecta la llegada del otoño?

Para el ser humano recibir afecto es una necesidad básica, como lo puede ser descansar o alimentarse. Nos aportan seguridad, confianza, genera placer, mejora nuestra autoestima, disminuye los niveles de estrés, pudiendo llegar incluso a reducir la presión arterial.
El doctor Paul Zak afirma que los abrazos de ocho segundos alivian el dolor y nos reconfortan, puesto que bajan los niveles de cortisol, generando a su vez mayores niveles de oxitocina, haciendo posible que experimentemos sensaciones sumamente agradables.
Si quieres comprobarlo, ¡Abraza mucho!

El síndrome del impostor, es la sensación interna por la que una persona cree que no es tan competente como otros creen o como así lo demuestra su éxito. El síndrome del impostor es un patrón psicológico de comportamiento en el que una persona cree que su éxito es inmerecido, acompañado de un gran miedo a ser acusado de ser un fraude.
Sentir que no mereces el éxito o el reconocimiento que obtienes, creer que el éxito se debe a la suerte e incluso tener dudas sobre tus capacidades, son algunas de las señales de alerta de que padeces este Síndrome.

¡Busca tu felicidad!

No lo dudes, tu salud mental es lo más importante. Estaremos encantados de atenderte, tus necesidades son lo más importante

Carmen Campos Urbanos - Doctoralia.es

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